4 características del contenido inteligente
El contenido inteligente o smart content se adapta automáticamente a las necesidades del usuario que lo consume, a través de la configuración de metadatos. Investigamos en qué consiste y en esta nota te contamos cómo funciona.
La magia de Internet y sus plataformas le permite a las marcas adaptar sus ofertas y hacerlas llegar donde sea que estés. Por ejemplo, si estás cotizando pasajes a Cuba, basta con que hagas una búsqueda en Google para que aparezcan anuncios relacionados en tu newsfeed de Facebook, tu email y la primera página que visites en el sitio de una aerolínea.
El contenido inteligente sigue la misma línea de este ejemplo de remarketing. A través de una estructura enriquecida de contenidos con categorías semánticas, la oferta puede adaptarse automáticamente a las necesidades de los usuarios, presentando información relevante para ellos en el momento preciso.
Por ejemplo, si una persona visita un artículo sobre métricas y descarga en la misma página un tutorial que se ofrece como complemento, la próxima vez que visite ese contenido la información se podrá actualizar automáticamente de la siguiente forma:
- Ya no mostrará la opción de descargar el mismo tutorial, sino que ofrecerá uno nuevo que sea complementario.
- Al realizar la siguiente descarga, ya no pedirá los datos personales o pedirá otros.
- Se optimizarán los llamados a la acción que no fueron atendidos en la primera visita.
- Recomendará lecturas relacionadas, adaptadas según el comportamiento que tuvo el usuario en su última visita.
- Se le enviará un correo electrónico con más información o con ofertas para contratar servicios.
De esta forma, el contenido se habrá adaptado al usuario y responderá de una manera más eficiente a sus necesidades. Se pueden eliminar pasos innecesarios, facilitar el acceso y consumo, optimizar las instancias para ofrecer productos o servicios y personalizar las ofertas, entre otras cosas.
¿Cómo se construye el contenido inteligente?
Para crear contenido inteligente es necesario eliminar el formato y agregar metadatos con etiquetas que creen una estructura. Además, debes contar con una base de datos centralizada que almacene la información de los usuarios, un gestor de contenidos y un sistema de correo electrónico integrado para envíos automáticos.
Sin embargo, el elemento fundamental para que esta estrategia sea exitosa es el diseño de una lógica de personalización creada según los hábitos y necesidades de tus usuarios. Para adquirir estos conocimientos iniciales tienes que usar la analítica web.
Una vez que tengas toda esta información, asegúrate de que tu contenido tenga las siguientes características:
Semántico
El contenido debe estar categorizado con metadatos semánticos, no cosméticos. Es decir, que se debe agregar información relevante y con sentido. Por ejemplo, la etiqueta “negrita” indica una característica visual del texto y no entrega significado. En cambio, la etiqueta “énfasis” describe una cualidad que puede ser interpretada de distintas formas y en diferentes formatos.
Esta información con significado es la que entrega las claves para crear contenido inteligente, ya que permite que este pueda ser combinado, relacionado y/o modificado automáticamente.
Adaptable
Debe considerar todos los aparatos y escenarios en los que puede ser consumido. Por ejemplo, en móviles las letras pueden ser más grandes, el contenido puede presentarse resumido y los llamados a la acción podrían incluir mensajes como “pulsa aquí” o “redimensiona la imagen”. En un computador de escritorio, en cambio, se puede priorizar la lectura en profundidad, los contenidos relacionados y cambiar los mensajes a “haz clic” o “descarga en tu equipo”.
Consistente
El contenido debe crear una experiencia consistente a través de los distintos canales y plataformas. Los metadatos deben apoyar esta coherencia y permitir que, cada vez que se produzca un cambio en la información, esta se actualice de forma automática en todo el sitio.
Estructurado
Los títulos, subtítulos y secciones permiten que las máquinas puedan escanear el contenido y hacer posible la automatización. Por esto, es fundamental etiquetar el contenido con metadatos semánticos que construyan una estructura clara con módulos de contenido que puedan ser identificados y organizados fácilmente.
¿Cuáles son sus ventajas?
En IDA estamos estudiando esta nueva técnica del marketing de contenidos y aún no hemos explorado en profundidad sus beneficios. Sin embargo, la teoría indica que reduce los costos de administración y mantención, agiliza la creación de contenidos y mejora la experiencia de los usuarios al personalizar los servicios.
La clave está, sin duda, en conocer muy bien a los usuarios y diseñar una lógica de adaptación que satisfaga sus necesidades al navegar por los contenidos, manteniendo siempre una alta consistencia, para no confundirlo con los cambios.
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