Núcleo psíquico: Nociones del Yo - Blog IDA Chile | Estrategia para el éxito de tu negocio
User Research

Núcleo psíquico: Nociones del Yo

En el quinto capítulo de nuestra serie sobre el núcleo psíquico, revisaremos algunos aspectos relevantes acerca de la construcción del Yo y sobre cómo la autopercepción es un aspecto importante al momento de diseñar experiencias para nuestros usuarios.

La silueta de una persona dentro de dos círculos, con flechas que apuntan hacia a ella y hacia afuera.

Conocer el perfil de nuestros usuarios implica entender los diferentes niveles de autopercepción, es decir, cómo se están viendo a sí mismos; pero al mismo tiempo, entender con que se están comparando y cuáles son los parámetros de referencia que utilizan para ello. Esta información nos permitirá lidiar con sus concepciones acerca de si mismos; y por tanto, diseñar desde ellos y no sólo pensando en estos. 

El Yo

La noción del Yo, como la entendemos hoy, es una construcción propia de la época contemporánea. Está compuesta por múltiples aspectos relacionados con la forma en que nos percibimos a nosotros mismos; cómo creemos que nos perciben los demás y la identidad que hemos configurado en base a nuestra propia historia. 

Para efectos de este artículo, entenderemos el yo en dos dimensiones; un yo interno, que resalta los aspectos únicos y privados de la individualidad; y por el otro, un yo externo, volcado a las esferas públicas; a las referencias que le muestran el contexto y a las relaciones que establece con los demás. Este último cambiará en relación a quienes nos rodean y a la imagen que queremos proyectar de nosotros mismos. 

Para comprender mejor la construcción del Yo, debemos revisar los conceptos de “autoconcepto” y “autoestima”.

Autoconcepto

El autoconcepto hace referencia al acervo de creencias (certeras o erróneas); que posee una persona acerca de sus propios atributos y a la forma en que evalúa estas cualidades. A pesar de que el autoconcepto general puede ser positivo; hay partes del yo que evaluamos de forma más positiva que otras. 

Adicionalmente, el autoconcepto de cada uno de los atributos o cualidades es independiente entre sí; lo que nos permite realizar evaluaciones específicas de nuestras diferentes facetas. 

Por ejemplo, es posible poseer un autoconcepto muy negativo de la propia habilidad para utilizar aplicaciones móviles; mientras consideramos que poseemos un elevado atractivo físico.  

Autoestima

Este concepto hace referencia a la actitud positiva o negativa que desarrolla una persona hacia su autoconcepto. Por ejemplo: quienes poseen una baja autoestima no esperan lograr un buen desempeño en las actividades que realizan. Sólo tratan de evitar la vergüenza, el fracaso o el rechazo. Por su parte, las personas con mayor autoestima esperan y confian en ser exitosas; toman más riesgos y tienen mayor disposición a ser el centro de atención. 

En este sentido, no podemos ignorar que la aceptación de los demás suele influir en la autoestima; gestándose un proceso interno de comparación con los grupos de referencia, donde la persona trata de evaluarse a sí misma en función de otros individuos o grupos.

Yo real versus el yo ideal

Como podemos suponer, el autoconcepto es una construcción dinámica que está en constante modificación. Esto se debe, principalmente, a que solemos comparar aspectos propios con realidades o ideales externos; modificando así nuestros parámetros de lo ideal y por lo tanto, de nuestra posición en relación a esos estándares; modificando nuestra autoestima. 

El yo ideal es el concepto que posee una persona sobre cómo le gustaría ser; está formado por referentes externos que tienden a ser validados, tanto socialmente como de manera individual; ya sea por sus atributos objetivos como por otros aspectos subjetivos.

Por otro lado, el yo real se refiere a una evaluación más objetiva de las cualidades que tenemos y de las que no. Esta evaluación muchas veces puede llevarnos a estados emocionales, como orgullo y satisfacción en caso de ser evaluaciones positivas; mientras que también nos puede provocar decepción o envidia -entre otras- cuando son negativas. 

Disminución de la brecha 

Se entiende entonces que las personas experimentamos una discrepancia entre el yo real y el yo ideal. Esta brecha puede ser significativa o pequeña, incluso en ciertos casos inexistente; generando diferentes efectos emocionales en los usuarios; llegando incluso a producir frustración o desesperanza. 

Se tiende a pensar que esta es una de las razones por las que consumimos algunos productos y servicios específicos; ya que suponemos nos ayudarán a alcanzar o aproximarnos a las ideas o concepciones que poseemos de ese yo ideal. Es decir, nos permitirán reducir la brecha y así sentirnos mejor con nosotros mismos. 

Como ejemplo de este intento por reducir la discrepancia o brecha podemos pensar en las Redes sociales; ya que permiten sentirnos integrados y pertenecientes a grupos de referencia; mientras estamos envueltos cotidianamente en contextos cada vez más solitarios e individuales. 

El yo y el uso de experiencias

Como diseñadores de experiencias digitales tenemos que considerar en nuestro diagnóstico cuáles son las brechas con las que está lidiando nuestro usuario; y cuál es la forma más fluida, amable y sencilla para que nuestro producto le permita acercarse a esa noción del yo ideal; mientras convive cotidianamente con su yo real.

Quienes trabajamos en investigación y diseño tendemos a usar categorías para clasificar a los usuarios y el tipo de experiencia digital (aunque esto también lo hacen los usuarios). Por ejemplo, la noción del nativo digital vs la de inmigrante digital; son conceptos poco claros que proponen y definen un tipo de yo con ciertas cualidades y atributos que lo distinguen de otro; y que determinan expectativas de conocimientos y habilidades en relación al mundo digital. 

Cualidades a las que muchas veces los usuarios intentarán aproximarse, pero en otras ocasiones; simplemente considerarán demasiado lejanas y aceptarán la brecha con las consecuencias negativas que eso pueda tener; tanto para el usuario, como para quienes diseñamos.

Revisa nuestra serie de artículos sobre el núcleo psíquico aquí:

 

Memoria y recuperación de recuerdos

Siempre me ha interesado comprender el comportamiento de los consumidores y desde la Psicología Social y la investigación he tenido la posibilidad de aproximarme a este dinámico y cautivador fenómeno. He tenido la suerte de trabajar en estudios de mercado, consultorías y diagnóstico de experiencia de clientes, lo que me ha permitido acercarme al cliente, a su contexto y sus múltiples formas de vincularse con el mundo.

Comentarios