Privacidad y violencia de género

Aprende a protegerte de la violencia online

El ciberacoso y la violencia de género online son una de las problemáticas más graves que enfrenta Internet en la actualidad. La falta de legislación y tipificación de estos delitos, ha beneficiado su incremento, siendo los adolescentes, la comunidad LGTBI+ y las mujeres, los grupos más afectados por el anonimato y los discursos de odio.

Cómo protegernos de la violencia en línea

Las redes sociales han facilitado que las personas revelen públicamente sus datos, sin considerar los riesgos que esto significa. Ya sean datos sensibles o personales, no existe conciencia acerca de lo peligroso que puede ser la divulgación de información privada para nuestra integridad física y mental.

La característica principal de Internet es que permite generar contenido y compartirlo con muchas “personas” fácilmente. Esto es uno de sus mayores atractivos, pero también uno de sus más grandes peligros . En la web, no tenemos cómo verificar quién es, realmente, la persona detrás de la otra pantalla.

Este problema afecta no sólo a los usuarios, sino también a diferentes redes sociales, que en muchos casos de suplantación de identidad y hackeo de cuentas, señalan que no pueden verificar si la cuenta fue efectivamente robada o sólo hubo un cambio en su contraseña.

Esto demuestra que el panorama para los usuarios es aún más peligroso. La facilidad con la que se pueden crear perfiles falsos en redes sociales, ha beneficiado la ejecución de delitos planificados, en su mayoría de connotación sexual.

Durante el 2019, en Chile se han expuesto graves casos de vulneración de datos. Lo que ha llevado al Ministerio de la Mujer, a levantar un proyecto de ley que tipifica los tipos de delitos online. Te ayudamos a tomar conciencia y protegerte en la web.

Ciberacoso y delitos offline, cómo protegernos de la violencia

Según el Primer Informe de Violencia de Género en Internet en Chile de la fundación Datos Protegidos, el 88% de las mujeres sufre o sufrió algún tipo de violencia de género online en su vida. La mayoría de ellas lo vivió durante su adolescencia. Sin embargo, el ciberacoso puede afectarnos en cualquier momento de nuestra vida.

Para protegerse, es importante saber y reconocer cuáles son las prácticas que afectan, en su mayoría, a las mujeres. Recopilamos las más frecuentes y peligrosas para evidenciar su impacto en las personas:

    • Hostigamiento, acoso en línea o ciberacoso: Estos términos agrupan una serie de conductas que abordan amenazas violentas, difusión de mentiras con intención de hacer daño (injurias y/o calumnias), hackeo de cuentas y publicación de imágenes íntimas sin consentimiento de la persona difundida, entre otras.
      La intención puede ser dañar emocionalmente a alguien, utilizar esta prácticas para desacreditar o deshonrar a alguien a partir de la extorsión y cometer robos.
    • Doxing: Divulgación pública de los datos personales y sensibles de una persona, con la intención de amenazar, humillar, castigar o intimidar a la víctima. Esto implica la publicación de datos en cualquier sitio público de Internet.
      Algunos tipos de información compartida son:

      • Cuentas bancarias.
      • Correos.
      • Dirección del lugar de vivienda, trabajo o estudio.
      • Identidad de la familia.
      • Números de teléfono.
      • Fotografías.

      Todo esto es compartido con la intención de exponer físicamente a la persona, quien muchas veces no sabe de esta filtración. Al momento de revelarse esta información, la víctima sufre de un gran daño psicológico, ocasionado principalmente por la exposición a la que estuvo expuesta y el miedo que ocasiona.

    • Difusión de imágenes íntimas sin consentimiento:
      Esta práctica se produce de diferentes formas.

      • La víctima ha practicado sexting con alguien de confianza, siendo esta última persona quien difunde sus imágenes.
      • La víctima posee imágenes íntimas en sus dispositivos tecnológicos, y en caso de ser hackeada, estas imágenes son difundidas sin su consentimiento.
      • La víctima posee imágenes en sus redes sociales y/o cuentas, las cuales son capturadas por personas que las difunden en grupos y/o sitios con la intención de practicar doxing.

      Esta práctica, está directamente relacionada con la pornovenganza y la pornografía no consentida. La pornovenganza, implica la filtración de fotografías íntimas, de una persona conocida por la víctima, que amenaza con publicar estas imágenes a cambio de algo.
      La pornografía no consentida, es la creación y difusión de este material, sin consentimiento de la víctima, quien se encuentra en una situación de vulneración física.Las consecuencias de estos delitos, en su mayoría son irreversibles para las víctimas. Al vulnerar su privacidad e intimidad, afectan permanentemente su integridad psicológica.
      Según Datos Protegidos, estas prácticas pueden ocasionar otros delitos o situaciones perjudiciales, como: agresiones sexuales, permanencia en relaciones abusivas, despido laboral, expulsiones académicas y del hogar. Los casos más críticos pueden terminar incluso en el suicidio.

Tips para proteger tus datos

¿Hay formas de proteger tus datos? Si bien no hay forma de garantizar en un 100% que tu información estará siempre protegida hay algunas recomendaciones. A continuación, compartimos un listado de consejos para cuidarte en plataformas digitales:

Lo que NO debes hacer:

  1. No utilices tu nombre completo en tus cuentas. Utiliza apodos para identificarte.
  2. No compartas tu ubicación, ni dirección de tu domicilio, trabajo o lugar de estudios en tus publicaciones.
  3. Utiliza un correo diferente para tus actividades recreativas en Internet. Crea tus cuentas y/o comparte en tu información de contacto únicamente este correo. No utilices tu correo de trabajo ni de estudios para esto.
  4. No compartas tu número telefónico en los perfiles de tus redes sociales, eso permite que puedas recibir información violenta sin consentimiento.
  5. No utilices tu nombre, el nombre de tu mascota, “1,2,3,4…” o fechas como tu cumpleaños o el de tus hijos en tus contraseñas.

Lo que SÍ debes hacer:

  1. Cambia tus contraseñas cada tres meses y procura que estas sean seguras.
  2. Revisa los accesos que le das a tus aplicaciones. Así, en caso de hackeo, podrás estar mejor protegido.
  3. Crea un correo específico para suscripciones a actividades, creación de cuentas y contacto público.
  4. Utiliza la verificación en dos pasos en todas tus cuentas.
  5. Utiliza un apodo para identificarte en tus redes sociales.
  6. Utiliza plataformas más seguras para comunicarte en caso de practicar sexting o compartir datos sensibles. Algunas, como Telegram, permiten que los mensajes se eliminen de forma instantánea, una vez leídos.
  7. Si recibes mensajes sospechosos o de cuentas desconocidas, bloquea y denuncia las cuentas de origen.
  8. En Facebook, activa las revisiones para personas que quieran publicar en tu muro.

¿Es necesario poner mis cuentas privadas?

No es necesario. Si aprendes a proteger tus datos, puedes seguir compartiendo tu contenido de forma pública y mantenerte seguro permanentemente.

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