Diseño UX

¿Por qué las mujeres debemos apropiarnos de la tecnología?

Se termina el mes de la mujer y nuestros aprendizajes se mantienen en aumento. Si cada día nos posicionamos más en la sociedad, ¿por qué no hacerlo en las TIC? Es una excelente alternativa y manera de apropiarnos de espacios de información, educación e innovación, en donde hasta ahora solo hemos sido actrices de reparto.

Quienes trabajamos en UX somos especialistas en la creación de experiencias significativas y satisfactorias. Sin embargo, ¿cuántos de esos procesos están pensados para usuarias? ¿Cuántos de nuestros arquetipos son mujeres o personas trans?

Anne Bioulac plantea que “es necesario que procesos y productos empiecen a ser diseñados por mujeres y para mujeres”. En el marco del informe Digital Equality publicado el 2017, Bioulac, directora del estudio, propone que sean cada vez más mujeres quienes nos dediquemos a trabajos técnicos en el mundo digital.

¿Dónde radica el problema? En que seguimos siendo percibidas como usuarias y no como diseñadoras de tecnología. Según el estudio, los estereotipos de género son tan graves en la industria TI como en otras.

Por ejemplo, el 40% de los 3 mil encuestados identifica que las mujeres digitales “son aquellas que usan las redes sociales, sólo el 6% la identifica como mujeres que trabajan en una empresa tecnológica y apenas el 3% asocia el concepto a una mujer fundadora o trabajadora en una start up digital”. Además, el informe deduce también que ser mujeres digitales nos define como “colaboradoras y abiertas”, versus los hombres que serían “conocedores de las tecnologías en sí”.

Es necesario promover que la apropiación de la tecnología no sea solo una cuestión de acceso. También debe serlo desde el diseño de nuevos productos y servicios.

¿Cómo nos afecta la brecha de género?

Cuando en enero de 2018, Mariana Valenzuela y Carolina Sepúlveda me invitaron a ser parte de +Mujeres en UX, uno de nuestros principales dolores era sentir que éramos pocas y casi sin protagonismo. Personalmente, siempre he dicho que soy afortunada porque he podido liderar equipos casi desde que comencé a trabajar en la industria digital. Sin embargo, tengo claro que son muchas las que no han tenido ese camino fácil.

Para las mujeres, asumir roles de liderazgo es un proceso complejo, ya que la mayoría de las veces nos obliga a actuar “como hombres”. Estar a la cabeza o dirigir equipos es un ejercicio de mucha exigencia, donde tenemos que demostrar que somos capaces mientras somos evaluadas con parámetros diferentes a los de nuestros pares masculinos.

En ocasiones incluso debemos enfrentar situaciones en donde los hombres nos miran en menos (ya sea por ser mujeres o por tener una cuota de poder). E incluso peor, con mujeres que buscan hacernos tropezar porque no entienden, ya sea por machismo o envidia, que una esté en esa posición.

Nosotras tenemos un amplio repertorio de capacidades y herramientas. Contamos con la ventaja de ser capaces de adelantarnos a los hechos y de mirar de manera integral los procesos; tenemos desarrollada la empatía y podemos poner fácilmente diferentes puntos de vista en la balanza. Eso a los hombres los confunde, en parte porque no pueden lidiar con nuestra habilidad de ver más allá, y porque no está en su repertorio que una mujer esté al mando.

Desarrollarnos bajo liderazgos masculinos (y de mujeres masculinizadas) nos lleva a perpetuar esa forma de dirigir. Nos ponemos “hombres” para nuestras cosas, dejamos de lado la empatía y sin darnos cuenta perdemos las habilidades que nos caracterizan. Darse cuenta de eso y cambiarlo, es difícil; ya que en muchas partes esta es la única manera de hacer el trabajo, y si una se muestra blanda, se interpreta como una señal de que no somos aptas para este rol.

Construir desde la inclusión en el mundo UX

Ahora bien, ¿Por qué deberíamos adueñarnos de más espacios en la industria tecnológica y especialmente en UX? No es solo por nuestra sensibilidad ni por nuestra empatía. Es por eso y  porque en la medida que somos minoría (aunque en la práctica no sea así), podemos aportar desde una mirada marcada por la exclusión.

La mayoría de las soluciones de diseño están pensadas en la masividad de ser hombres. Pocas soluciones mixtas tienen una mirada desde lo femenino. El diseño de seguridad de los automóviles, de los baños públicos y de los protocolos de salud, han estado marcados por un sesgo de género que no favorece a la mujer. Cuestiones cotidianas que están determinadas previamente de una forma si somos mujeres y de otra si no lo somos.

Entonces, ¿Cuál es la responsabilidad que tenemos las mujeres de la industria UX en todo esto? Contribuir a disminuir las brechas de género y acceso. Si bien apostamos por el diseño universal hay que considerar otros factores socioculturales que determinan que una solución sea más significativa, eficiente y satisfactoria para las personas que otras.

Las mujeres debemos apropiarnos de la tecnología, porque mientras sigamos en un estado de  pasividad, o de excepción a la regla, la desigualdad, con nosotras y las minorías, seguirá creciendo y perpetuandose. Aún sabiendo que somos muchas, nunca hemos sido representadas como tal. Trabajar en UX nos permite crear conociendo un aspecto que los hombres difícilmente pueden representar: la marginalidad.

Debemos dejar de adoptar conductas masculinas cuando nos situamos en posiciones de poder de decisión. Si tenemos el espacio, si lo hemos ganado, entonces debemos aprovechar y construir para nosotras.

Andrea Zamora
Directora General
Lidero el trabajo de una de las consultoras en diseño de experiencia más importantes de Chile. Con nuestro equipo entendemos cómo comunicar y posicionar productos y servicios, generando experiencias deseables en los usuarios finales. Nos desafía que logren pasar de la conversación a la conversión, a través del diálogo de las marcas e instituciones, con los usuarios que las consumen y requieren.

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