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Género y tecnología

Brecha de género en las TICs y la paradoja del primer mundo

A pesar de que el mundo de la tecnología avanza y se democratiza el acceso a este, la brecha entre la participación de mujeres y hombres parece no acortarse, a pesar de los esfuerzos por equiparar la balanza.

Simbolo femenino y masculino, separado por un rayo.

Pareciera no ser una novedad el hecho de que las mujeres, alrededor de todo el mundo, cuentan con menos acceso a las tecnologías que los hombres. De acuerdo a un estudio realizado por la Unesco en conjunto con el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania, las mujeres no solo tienen menos acceso. Sino que también están más lejos de tener un manejo funcional de las herramientas necesarias para desenvolverse en el escenario actual.

Según el documento “I’d blush if I could: closing gender divides in digital skills through education”, en el mundo hoy es un 25% menos probable, que mujeres y niñas sepan cómo utilizar la tecnología para tareas básicas, cuatro veces menos probable que aprendan a programar y trece veces menos posible que inscriban una patente tecnológica; en comparación a los hombres.

Y si bien hasta hace unos años el sector de la tecnología se mostraba como un área más de desarrollo económico. En la actualidad, todos los sectores se están acercando a esta área. Por lo que es fundamental que tanto las industrias como las naciones se comprometan a tomar medidas para reducir esta brecha de acceso y alfabetización tecnológica.

Entre las recomendaciones entregadas por la Unesco está precisamente la promoción de la educación en herramientas y habilidades tecnológicas. Además de la instauración de un modelo educativo que elimine el sesgo de género que existe en torno a la tecnología, facilitando la igualdad de oportunidades para las mujeres y niñas.

La paradoja del primer mundo

Dentro del reporte elaborado por la Unesco se presenta la “Paradoja de Género en las TICs del Primer Mundo”, donde se destaca una llamativa relación entre igualdad de género y acceso a las TICs.

De esta manera, el estudio indica que, contrario a lo que podemos pensar, existe una sorprendente relación entre igualdad de género y la presencia de mujeres desarrollando sus carreras en el área de las TICs. Así, se estima que a mayor igualdad de género es menor la presencia de mujeres en estas áreas. Y al contrario, en países donde existe una menor igualdad de género, como Siria o los Emiratos Árabes, la presencia de las mujeres en programas de formación tecnologica es mucho mayor.

Esta realidad, sorpresivamente, también se refleja en la participación de las mujeres en las STEM; repitiendo el mismo patrón. A mayor igualdad, menor presencia femenina.

Otras consecuencias de esta realidad

La ausencia de mujeres en el mundo de la tecnología no solo limita el potencial desarrollo económico o profesional de estas. También tiene consecuencias a nivel de la industria. Principalmente por la poca representación que tiene el género a la hora de desarrollar soluciones, herramientas o productos.

Una de las manifestaciones más claras de esta poca o nula representación, está en el desarrollo de diversas aplicaciones de Inteligencia Artificial, como los chatbots, agentes virtuales y también los populares Asistentes de Voz, como Alexa o Siri.

Frente a este escenario, el estudio es claro. Manifiesta que si bien es difícil establecer una relación entre una mayor participación femenina y la diversificación de estos asistentes (ya sea a través de versiones masculinas o de género neutro), es altamente probable que las empresas desarrolladoras sean capaces de ser mucho más sensibles a esta realidad de género. Ello, si contasen con una mayor participación femenina en sus equipos.

Se estima que a mayor igualdad de género al interior de los equipos de desarrollo e investigación, es posible una mayor igualdad de género en el desarrollo de herramientas y soluciones tecnológicas. Entregando así,  productos que empaticen o logren retratar de una manera más justa a grupos menos representados, como las mujeres.

Comunicarnos es un ejercicio sencillo y a la vez tan complejo, que muchas veces nos cuesta expresar con claridad las cosas que queremos decir. Por eso la comunicación, cuando es efectiva, es un activo de altísimo valor; permitiendo que tanto marcas como usuarios puedan relacionarse con fluidez.

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