Medios digitales

Diseño editorial, de lo análogo a lo digital

Para que un medio triunfe en ambos soportes, debe comprender sus especificidades. Resulta esencial adaptar su identidad y funcionamiento a cada espacio. Por eso, revisamos algunos de los elementos a tomar en cuenta en un proceso de diseño editorial para medios digitales.

Ilustración para artículo sobre diseño editorial

El objetivo del diseño editorial es dotar de personalidad los contenidos para los medios impresos. Estos pueden ser libros, revistas, catálogos y hasta caratulas de discos musicales. Esta metodología contempla etapas de maquetación, diagramación y prototipos hasta llegar al producto final.

Claro que esta disciplina no es exclusiva para los soportes análogos. Hace décadas ya que leer dejó de ser algo que relacionamos exclusivamente a soportes físicos como libros o revistas. En la era de la lectura digital, el diseño editorial sigue siendo igual de necesario.

Sistematizar el lenguaje gráfico

Antes de comenzar a diseñar deliberadamente cómo será nuestro traspaso al medio digital, es importante entender de qué forma se estructuran visual y jerárquicamente nuestros contenidos.

Diseñar para medios impresos tiene la cualidad de poder crear tantas variantes como se consideren necesarias. Si bien existen reglas editoriales que dan consistencia a la lectura, cada contenido difiere del resto tanto en su tema como en su narración. El medio impreso posee la libertad de diseñar para cada caso en particular sin tener mayores repercusiones.

En cambio los medios digitales no funcionan de la misma manera. Diseñar en digital significa optimizar la cantidad de plantillas que conforman el sitio. Es mucho más viable producir un sitio de 8 plantillas distintas que diseñar plantillas individuales para cada caso. En este sentido, se busca estandarizar el lenguaje gráfico para optimizar su producción.

Asumir un soporte variable

Una transición de un medio impreso a un medio digital implica un cambio de soporte que altera la experiencia de nuestros lectores. Dejamos de tener control sobre factores como el tipo de papel, la cantidad de hojas, el tamaño de las páginas y la muestra final de los colores.

Ante esto, debemos considerar siempre una lectura variable. Utilizamos diseños escalables para asegurarnos de que nuestros contenidos se visualizarán bien, independiente de si se leen en una pantalla de escritorio o un smartphone.

Además, la experiencia del lector no solo dependerá del tamaño del dispositivo que se utilice. Debemos considerar también la visualización de nuestros contenidos. Mientras que un tiraje de una revista será con el mismo papel y los mismos colores en cada copia, las tonalidades y contrastes de una pantalla variarán acorde a las preferencias de cada usuario.

No podemos predisponer nuestros diseños a un solo contexto. Debemos aceptar que la forma en que los usuarios leerán nuestra publicación dependerá de un gran número de factores. Para garantizar que esta experiencia sea siempre satisfactoria, nuestra labor será testear constantemente nuestro diseño en tantos dispositivos como podamos.

Diagramar un nuevo ritmo de lectura

Al momento de diagramar un medio impreso, debemos considerar factores como la relación ergonómica que existe entre las manos-ojos y el objeto de lectura. Estos propiciarán un ritmo de lectura de izquierda a derecha, con anexos y columnas. Se trata de un formato muy distinto al de la lectura en digital.

En estos casos, ya no se hojea la copia, sino que se hace scroll. Esta nueva experiencia debe regir la forma en que diagramamos los contenidos de nuestro proyecto. Ahora, el ritmo de lectura debe ser dictado por una progresión vertical y la aparición de nuevos elementos será por medio de horizontes.

Debemos considerar, además, que perderemos factores propios de un producto impreso. Elementos como el papel a utilizar, su textura, empaste y otros no tienen equivalencias en el espacio digital.

Claro que este trae también nuevas oportunidades. Podemos integrar contenido audiovisual, enlaces y espacios para interactuar con nuestro público, como encuestas o cajas de comentarios.

Conservar la identidad en la transición

Existen ciertos códigos que constituyen la identidad de nuestra marca, pero que de igual forma deben ser adaptados al espacio digital. Elementos como una tipografía adecuada y un correcto tratamiento de la norma gráfica permiten preservar la identidad de la marca en ambos contextos.

Por ejemplo, la tipografía utilizada por el medio es importante para reforzar el imaginario de la marca. Debemos cuidar que este factor identitario no se pierda, aún cuando el diseño de fuentes tipográficas difiere si su soporte es impreso o una pantalla.

En el primer caso, estas están diseñadas en base a puntos tipográficos para ser impresas en alta calidad y con muy buena definición. Al ser usada en pantallas, son forzadas a una retícula de píxeles y terminan distorsionándose. Por lo tanto, estas tipografías pierden legibilidad en tamaños pequeños.

Cuando las fuentes están diseñadas para pantallas (tipografías display), están pensadas ya desde una retícula en base a píxeles, lo que permite usarlas en pequeños y grandes tamaños sin perder definición.

Otro factor a considerar es el uso de imágenes. Probablemente un medio impreso tendrá mayor libertad para distribuir y posicionar distintos tamaños de imágenes. Al realizar el traspaso a digital, debemos tener presente que la sistematización de los contenidos restringirá su uso libre. Estas tendrán un formato, posición y edición estandarizadas para cada página del sitio, dando poco espacio para excepciones.

 

Ya sea si deseas incorporar por primera vez una edición digital a tu medio como si deseas perfeccionar su funcionamiento, el diseño editorial te permitirá estructurar un trabajo que respete la identidad de la marca y considere las cualidades de su espacio. Si deseas desarrollar un proyecto digital que incorpore estas metodologías, no dudes en contactarnos.

La comunicación visual es un elemento clave a la hora de generar empatía. Por eso mi trabajo busca que los usuarios puedan identificarse con los servicios digitales mediante la creación de un lenguaje gráfico específico, logrando un diálogo entre lo funcional y lo emocional; para así conseguir buenas experiencias.

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