Políticas de privacidad

Nuevas políticas de privacidad: Las consecuencias tras un mes de su aplicación

El pasado 25 de mayo comenzó la aplicación del Reglamento general de protección de datos de la Unión Europea. Ya sea por no estar preparadas o por no querer perder su negocio, las compañías han tenido que ingeniárselas para cumplirlo, muchas veces, a costa de los usuarios.

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Hace poco más de un mes se activó el Reglamento general de protección de datos de la Unión Europea (RGDP). Este regula el tratamiento que hacen las empresas y organismos públicos de los datos que   entregan los ciudadanos en Internet. Hablamos de datos que van desde el nombre hasta las creencias religiosas y afiliaciones políticas, como te contamos en un artículo anterior.

Luego de una avalancha de  notificaciones sobre nuevas políticas de privacidad, ya se han visto algunas consecuencias de esta normativa. Acá un repaso de panorama:

Incumplimiento de la reglamentación

A solo 4 días de la puesta en marcha de la nueva norma, Noyb.eu, un grupo activista de la privacidad en Internet, realizó una acusación en contra de las principales plataformas sociales, como WhatsApp, Instagram, Facebook y Google, solo le daría la opción a los usuarios de elegir entre aceptar las políticas de privacidad o cerrar sus cuentas. Esta opción binaria va en contra de lo que señala el GDPR, que indica que se deberían dar más alternativas.

También, según consigna el sitio Trece Bits, hay denuncias de que Facebook recurrió incluso a notificaciones falsas para apurar a los usuarios a que dieran el sí a su política de datos, porque de lo contrario se bloquearía su sesión.

Ante esto, organizaciones de consumidores de España, Portugal, Italia y Bélgica se han unido para denunciar a Facebook. Las organizaciones de consumidores europeas determinaron que la red social usa los datos personales como una forma de condicionar a los usuarios. Por esto, se determinó exigir una indemnización de cerca de 200 euros por cada español con cuenta en Facebook.

Cierre de compañías

Otro de los fenómenos que se estaría dando es la caída de compañías que trabajan con los datos. Hay varios casos, como el de Streelend, un marketplace que permite a vecinos y amigos compartir artículos de uso diario.

En Xataka, hablaron con su creador, Christian Beach, quien se refirió al cierre de la plataforma.

“El RGPD amenaza a los propietarios de sitios web con multas del 4% de la facturación o 20 millones de euros (el que sea mayor), si no pasan por una serie de aros definidos ambiguamente. La ley, combinada con firmas legales parásitas sin ánimo de lucro, pone a los propietarios de sitios web en riesgo de denuncias vengativas”, afirmó.

“Esta nueva ley perjudica especialmente a las startups pequeñas y éticas, y ayuda a reforzar el dominio de las grandes corporaciones, porque estas pueden prepararse y defenderse usando equipos legales establecidos y reservas de efectivo”, añadió sobre su interpretación de la normativa.

Empresas prefieren retirarse de la UE

Como el RGPD aplica para la Unión Europea, hay también compañías que han determinado no operar en la región. Así lo hizo, por ejemplo,  Brent Ozar Unlimited, que ofrecía clases en línea sobre servidores SQL. Su director confirmó esta decisión:

“Soy un gran admirador de la ley. Las empresas que usan tus datos personales sin obtener su consentimiento personal deberían cerrar. Yo he decidido dejar de operar porque somos una empresa pequeña que depende de otros que no puedo estar seguro de si la cumplirán, no porque no apoye la ley”.

Restricción de accesos

Otra opción ha sido poner condiciones distintas a los usuarios que accedan desde la UE. Así lo han hecho sitios de medios de comunicación como “Daily News” y “Los Angeles Times”. Estos, por el momento, no están disponibles en la mayoría de los países europeos y estarían trabajando en soluciones para seguir entregando sus contenidos.

También hay casos como el del diario “The Washington Post”. En este crearon una suscripción europea que permite acceder al contenido sin anuncios y con control de los datos entregados. Eso sí, esta opción cuesta 30 dólares más cara que la suscripción básica.

Es de esperar que estas prácticas no se repliquen si van en desmedro de la privacidad de los datos. Por el momento pareciera que los negocios no han sabido adaptarse al reglamento. Los usuarios europeos, por su parte, seguirán enfrentándose a soluciones de último minuto, extremas y, por qué no, discriminatorias.

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