Ciberdemocracia y los problemas del voto electrónico

Teniendo presente el reciente experimento de Suiza para probar su nuevo sistema de votación online, revisamos algunos antecedentes de este modelo y analizamos qué tan segura es la opción de realizar elecciones a través internet.

Ciberdemocracia y voto electrónico

Este 25 de febrero, Suiza puso en marcha su test de intrusión pública llamando a hackear su sistema experimental de e-voting. Sin embargo, el código y la documentación técnica de la plataforma se filtró anticipadamente y este ya ha generado reacciones negativas.

Expertos y hackers han señalado que la plataforma es extremadamente complicada de configurar y han tratado al proceso como “una broma”. Si bien la complejidad del sistema puede justificarse con la intención de encriptar mejor la información, también permite que fácilmente se pueda desconfigurar de forma interna y luego hacerlo pasar por un accidente.

Todo esto no ha impedido que la “ciberdemocracia” y los proyectos de e-voting sigan proliferando. Desde Estonia, que fue pionero en su utilización el 2005, hasta las últimas elecciones municipales de Ontario, la idea del voto online aparece con mayor frecuencia en elecciones cada vez más importantes.

Los precedentes de Suiza

El servicio testeado por Suiza utiliza corresponde a un producto de Scytl, una empresa española proveedora de sistemas de voto electrónico. Esta no es la primera vez que una de sus creaciones resulta peligrosa para la democracia.

Tal fue el caso del utilizado en las elecciones de Nueva Gales del Sur, Australia, el 2015. En esa ocasión, investigadores de las universidades de Michigan y Melbourne lograron vulnerar la plataforma, demostrando que era posible alterar las votaciones evitando ser detectados por el sistema de encriptación end-to-end.

En total, son más de 40 países en los que utilizan diversos servicios de voto electrónico. Claro que estos no son los únicos casos problemáticos:

  1. En Ecuador, las máquinas de voto electrónico que prometían entregar resultados en 72 horas terminó en un mes de espera para lograr cerrar las elecciones.
  2. El sistema implementado en Noruega puso en riesgo a más de 29000 votantes debido a una falla en su criptografía.
  3. Incluso en Estados Unidos han habido vulneraciones. Por ejemplo, el 2016 la junta electoral de Illinois fue hackeada, vulnerando los datos de miles de ciudadanos.

Aún con estos antecedentes, Malta se apronta a incorporar servicios de voto electrónico en sus próximas elecciones y Estonia seguirá utilizando esta plataforma, aún contra las recomendaciones de expertos.

El caso local

En octubre del 2018, el presidente del Consejo Directivo del SERVEL, Patricio Santamaría, descartó la implementación del voto electrónico en Chile. Sin embargo, ya se ha experimentado con estos mecanismos en elecciones de menor escala.

Tal fue el caso de la consulta de la municipalidad de las Condes sobre los cambios en el Parque Alberto Hurtado y las elecciones internas de Ciudadanos. En este caso, acusaciones cruzadas de fraude electoral terminaron con la división del partido.

En la era de la información, puede que el voto electrónico parezca el camino a seguir más obvio para la democracia. Sin embargo, no podemos dejarnos llevar por una vanguardia que no entrega la confianza necesaria para un proceso tan delicado.

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