UX Content

Cómo generar contenidos enfocados en el usuario

En la era digital, existe una relación estrecha entre las comunicaciones y el diseño UX. Nuestros contenidos son esenciales para orientar una mejor experiencia de usuario.

Ilustración para artículo sobre UX Content

El crecimiento del mundo digital nos presenta desafíos constantes, especialmente a la hora de adaptar nuestra manera de comunicar. Producir contenidos pasó de ser un ejercicio -casi automático- en el que escribimos pensando en un lector ideal para hoy convertirse en un ejercicio de trabajo multidisciplinario (o incluso, multidimensional) que busca conectar con personas que tienen necesidades y deseos reales.

Transitar desde el mundo de las comunicaciones hacia UX a veces parece una tarea compleja. Sin embargo, la comunicación es un ámbito relevante si pensamos en una experiencia de usuario óptima. Si a la hora de generar contenidos antes debíamos realizar etapas previas de trabajo (como investigar, redactar, corregir) a la hora de crear contenidos pensados para los usuarios (de tu sitio web, app o comunidades digitales, solo por nombrar algunos) debemos realizar un ejercicio similar.

Crear contenidos pensados en los usuarios no solo nos permite orientar o dirigir las acciones de los individuos en nuestras plataformas. También nos da la oportunidad de  transmitir los valores, creencias e identidad de una marca de cara a las personas. Para lograr generar contenidos que sean de valor para los usuarios es necesario entrenar nuestra habilidad de comunicar. Escribir bien, seguir las reglas ortográficas o gramaticales no bastan (ni son el punto de partida) para cumplir con estos objetivos.

Escribiendo en un contexto UX

Generar contenidos pensados para los usuarios requiere de técnica y metodología. Principalmente porque a la hora de redactar debemos tener en cuenta otros factores que intervienen en el relato, y que no siempre podemos controlar.

Si pudiéramos resumir este proceso en algunos pasos (que no necesariamente son lineales), quedaría más o menos así:

  1.     Investigación: antes de escribir debemos darnos el tiempo suficiente para conocer y entender en profundidad elementos como la identidad y voz de la marca, lo que se quiere comunicar y el perfil del usuario al que aspiramos llegar. Conocer a los usuarios nos permitirá proyectar cómo comprenden los elementos de una interfaz, por ejemplo. Una vez que contamos con ese tipo de definiciones, recién podemos empezar a delinear lo que vamos redactar.
  2.     Trabajo en equipo: los contenidos UX se pueden presentar de infinitas maneras. es de un simple llamado a la acción hasta una declaración de principios, puede ser fragmentado en muchas páginas o un gran párrafo. Es por eso que resulta importante realizar este proceso en conjunto con otros profesionales, como diseñadores y programadores, para que el producto final sea armónico y funcione como un todo.
  3.     Iterar y testear: revisar nuestro texto “en el papel” es diferente a verlo en el contexto de las plataformas. Es necesario someter a prueba los contenidos (con usuarios y contextos reales) y estar abiertos a los comentarios, sugerencias y correcciones que se deban hacer. El contenido en UX es susceptible a cambios y debemos estar conscientes de aquello. Por mucho que consideremos que nuestro trabajo nos deja satisfechos no podemos olvidar que nosotros no siempre somos el usuario final.

Para ser generadores de contenidos UX es importante tener la capacidad de enfrentar estos proyectos con una mirada global, que considere a todos los actores que están detrás del desarrollo de las plataformas, pero también se requieren herramientas y conocimientos técnicos que facilitan el desarrollo de estos textos.

Un texto bien escrito puede ser determinante para que una persona entienda o no, lo que le estamos pidiendo en una interfaz. Si logramos que una instrucción o llamado a la acción le ayuden y bajen su nivel de incertidumbre estaremos contribuyendo enormemente a una mejor experiencia de usuario.

Comunicarnos es un ejercicio sencillo y a la vez tan complejo, que muchas veces nos cuesta expresar con claridad las cosas que queremos decir. Por eso la comunicación, cuando es efectiva, es un activo de altísimo valor; permitiendo que tanto marcas como usuarios puedan relacionarse con fluidez.

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