Marketing digital

Bendito seas, Contenido

Hace unos años comenzaron a aparecer los primeros síntomas de una crisis de credibilidad que hizo temblar a instituciones y marcas por igual; cambiando nuestra manera de relacionarnos con ellas. Hoy nuestros hábitos son distintos, compramos distinto, nos informamos de otras maneras… ¿Y las marcas siguen igual?

Ilustración para artículo sobre la importancia del contenido en las estrategias de marketing

Empieza el año y muchas organizaciones empiezan a definir las estrategias de marketing que utilizarán en este período. Banners, avisos o emails son solo una parte de lo que podemos hacer para conectar con nuestras audiencias. ¿Pero pensaste en incluir contenidos en tu estrategia?

Elementos como el Branded Content o el Storytelling pueden ser claves a la hora de definir cómo queremos participar en el customer journey de nuestros (potenciales) clientes o audiencias. Gracias a la producción de contenidos que sean de valor y pertinentes nos hacemos presentes de manera efectiva en las etapas de conocimiento y consideración (o awareness y consideration) del proceso de compra/conversión.

Tanto el branded content como el storytelling buscan interpelar a las audiencias con un solo objetivo en mente, lograr que las marcas o servicios se vuelvan relevantes y empáticos con las personas, sus necesidades y deseos.

Un buen ejemplo de esto es el cortometraje que lanzó Gillette, en su campaña contra la masculinidad tóxica, “We Believe: The Best Men Can Be”. En él vemos cómo se resignifican los valores de marca, apuntando a cómo el mundo cambió y con él necesitamos una nueva imagen de la masculinidad, todo sin mostrarnos una sola hoja de afeitar.

Gracias a este video que logró más de 10 millones de visitas en un par de días la multinacional pone en la mesa un debate, sin miedo a la opinión pública, consiguiendo cobertura de prensa, viralización en redes sociales e incluso un aumento en las búsquedas promedio de la marca.

Cambió el mundo, cambiamos todos

En la última versión del estudio de Chile 3D de 2018, elaborado por GFK Adimark, se menciona que hace 10 años la relación que existía entre marcas y clientes era bastante diferente.

Conceptos como el TOM o el afecto que podía despertarse entre los consumidores eran objetivos fundamentales dentro de las estrategias de branding; sin embargo, hoy podemos decir que el escenario cambió gracias a los cambios culturales y tecnológicos que hemos vivido.

Actualmente valoramos las marcas de maneras homogéneas, pues ya no bastan los conceptos de prestigio o la superioridad, se buscan experiencias gratificantes que den pie para construir una relación a largo plazo.

Consumidores empoderados, informados e hiperconectados son los que están tomando las decisiones de compra; de modo que ya no vale la pena hacer que nuestra marca busque posicionarse en el TOM, si no es capaz de conectar y encantar a las personas. Cada vez es más común que le preguntemos a nuestros pares sobre los valores y atributos de un producto o servicio, valorando mucho más un punto de vista cercano que una promesa de compra que surge desde la necesidad de cumplir con un objetivo de conversión.

¿Cómo enfrentamos este desafío?

Estamos en una época dorada para la generación de contenidos. Según un estudio de ComScore, en Chile somos más de 6,7 millones de personas que se informan y conectan con el mundo a través de más de una plataforma digital. Hemos desarrollado hábitos de consumo multipantalla; siendo capaces de dividir nuestra atención entre videos, audio, fotografías y textos.

Hoy el desafío es a poder encontrar nuestra voz en un ambiente lleno de ruido e interrupciones, donde banners, avisos, publirreportajes y otros interfieren con nuestras experiencias en el mundo digital. La clave es a elaborar estrategias de contenido que no solo busquen producir posts en un blog, también es importante considerar elementos como el SEO -incluyendo la pertinencia de nuestros contenidos- (¿Estamos respondiendo las preguntas que la gente se hace en torno a nuestros productos o servicios? ¿Logramos aprovechar los micromomentos?) nuestra presencia en redes sociales y su gestión activa, entre otros.

Es importante mencionar que a diferencia de la publicidad tradicional, en el marketing de contenidos no es necesario tener un presupuesto multimillonario, ya que los esfuerzos verán sus frutos en el mediano y largo plazo (tal como las buenas relaciones interpersonales).

Comunicarnos es un ejercicio sencillo y a la vez tan complejo, que muchas veces nos cuesta expresar con claridad las cosas que queremos decir. Por eso la comunicación, cuando es efectiva, es un activo de altísimo valor; permitiendo que tanto marcas como usuarios puedan relacionarse con fluidez.

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