Especial {ida

A 30 años de la World Wide Web

Celebramos estas tres décadas de la invención de la web. Repasamos cómo ha sido el camino que hemos recorrido como industria, como profesionales y como personas conectadas a la red.

En 1989, Alemania derribaba el muro de Berlín y en Chile elegíamos a nuestro primer presidente tras el regreso a la democracia. Mientras todo esto ocurría, Tim Berners-Lee, un ingeniero inglés radicado en Suiza, inventó la World Wide Web.

En ese entonces, la web no era más que el acceso a cubos o notas de información. El primer navegador no apareció hasta 1990, también de la mano de Berners-Lee. Y desde ahí, y han sido tres décadas de evolución que no han pasado en vano.

Durante este tiempo hemos visto cómo la web ha pasado de ser un espacio de aficionados a la computación para convertirse en un servicio manejado por más de la mitad de los habitantes del planeta.

Así mismo, la forma en que nos relacionamos profesionalmente con la web ha cambiado. Ya no se trata de “estar” en ella tan solo por estar. Hoy, posicionarse en la web implica tener objetivos claros e intenciones más estratégicas. Ya no somos amateurs, pero no podemos olvidar el camino de décadas que nos trajo hasta aquí.

“Es momento de celebrar lo mucho que hemos avanzado, pero también representa una oportunidad para reflexionar sobre lo mucho que aún queda por hacer”
Tim Berners-Lee

Descubriendo la web

Hoy comprendemos la web como un sinónimo del protocolo http, pero en los 90’s, HTML tenía múltiples competidores. Era la época de navegadores como Mosaic, que permitía acceder a través de protocolos como FTP o Gopher.

Para finales de los 90’s ya eran frecuentes los chats de grupos universitarios. Y ahí dejó de ser impensable estar conversando con un argentino, un colombiano y un estadounidense al mismo tiempo.

Era también la época de experimentar con plataformas como Gratisweb o Geocities. Mis primeros acercamientos al HTML fueron escribiendo código en Word. Esas eran las herramientas que tenía a disposición en ese entonces.

Mi acercamiento a Internet se debió a que quería publicar revistas. Entendía que era el medio más económico para publicar. Así me vi aprendiendo HTML, Javascript e incluso CSS, que no era tan utilizado.

Una avalancha de nuevos actores

Después se vino un avalancha. A partir del 2000 hubo cierta normalización desde la sociedad. La gente comienza a tener más acceso y aparecen nuevos usos, más comerciales, para la web.

En Chile, J.C. Camus lleva cerca de 5 años escribiendo para la revista Mouse de La Tercera y se empieza a ver cómo Internet reemplaza a los medios impresos tradicionales. Además, las empresas, desde este momento, quieren estar en la web, aunque no tengan muy claro por qué.

Hoy, hay una gama de servicios y profesionales que en el año 2000 no existían. Habían atisbos de esos profesionales, pero quienes estuvieron en estos años fueron pioneros del campo. Todos nos tuvimos que convencer y auto-transformarnos para ofrecer estos servicios.

¿Cómo administramos los contenidos?

Geocities y Gratisweb murieron con el tiempo, porque no había suficiente demanda y no prosperaron. Luego vino la época de Blogger y sistemas que estaban enfocados en el concepto del blog. Hablábamos de la blogosfera.

Cuando entré a trabajar profesionalmente en desarrollo, una de las primeras tareas que me dio Maximiliano Martin fue seleccionar un gestor de contenidos, al mismo tiempo que desarrollaba un CMS para nuestros proyectos.

WordPress aparece como una alternativa atractiva para diseñadores y desarrolladores que buscaban crear sitios más sofisticados. Era mucho más práctico y útil para hacer un trabajo tan profesional como el que se podía hacer en Mambo o Drupal, mientras gozaba de un gran prestigio en el mundo de los bloggers.

Hitos de la estandarización

Entre el 2005 y el 2008 aparecen plataformas de gran alcance como YouTube, Twitter y Flickr. Además, comienza a desprenderse la idea de una internet en que todo es gratis, con la aparición de servicios por los que el usuario estaba dispuesto a pagar.

Luego viene la revolución del http. El 2007, con la llegada del iPhone y la masificación de la navegación desde dispositivos móviles, todo se empieza a llevar al http. Esto marcó el camino para una estandarización de este protocolo que ha tenido tanto consecuencias como negativas.

Hubo procesos de diseño I+D que se vieron truncados, porque fue una verdadera revolución. Aquí, la internet se transformó en sinónimo del protocolo http.

La maduración de la industria

A finales de la década pasada, la relación de las empresas con la web comienza a madurar. Ya no hablabas con el equipo de TI, sino que con las gerencias de comunicaciones y marketing.

Ahora se habla de objetivos, de disponer servicios e información, hacer publicidad y, cada vez más, vender. Esto ha hecho que los proyectos sean mucho más profesionales, pero también ha hecho que gran parte de la industria deje de lado factores como la usabilidad y la accesibilidad.

Usabilidad y accesibilidad para la internet de mañana

Durante la primera década de este milenio, siento que existía una conciencia mucho más grande de hacer sitios accesibles y usables. Era el objetivo central, como hoy lo es la venta.

Hoy, si es posible, los sitios se sobrecargan de contenido audiovisual, totalmente oridentado a lo multimedia, olvidando la accesibilidad. Por una parte, están las agencias que perdieron totalmente de vista estos factores. Por otra, están empresas como la nuestra, que seguimos dando la batalla por la accesibilidad y la usabilidad.

En {ida, creemos en un equilibro entre los objetivos comerciales de nuestros clientes con las necesidades propias de los usuarios. Nos definimos como una consultora en experiencia de usuario, no como una fábrica de sitios web. Porque creemos que hacer web significa mucho más que llenar un espacio digital.

Director de Desarrollo
Investigo lo último en tecnología web, para ofrecer soluciones innovadoras en los proyectos. Encargado de resolver problemas de integración en diversas API's, servicios y plataformas que operamos. Me gustan los proyectos perfectamente terminados, con código bien estructurado, simple y legible.

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