Diseño UX

Cómo diseñar experiencias para niños y usuarios jóvenes

Los niños se han convertido en usuarios activos de múltiples dispositivos. Debemos cuidar la forma en que diseñamos experiencias específicas para ellos, fijándonos en su seguridad, privacidad y particularidades.

Ilustración para artículo sobre diseño de experiencias para niños

Los niños entran cada vez más jóvenes a internet. Existen múltiples mitos sobre el diseño UX para niños, pero también hay varias verdades que nos ayudan a diseñar mejores experiencias pensando en estos usuarios.

A través de tres estudios con niños de entre 3 y 12 años, que se extendieron entre el 2001 y el 2018, Nielsen Norman Group investigó cómo estos utilizan y piensan sobre los sitios web.

Además, se logró apreciar un cambio importante en cómo esto ocurrió durante los últimos 17 años. Se trata de tres generaciones totalmente distintas de niños, con una exposición a distintos dispositivos y que han crecido con distintos acercamientos a internet.

A continuación, te entregamos algunas conclusiones sobre cómo diseñar interfaces para niños, sus particularidades y diferencias con interfaces pensadas para adultos.

Lo táctil es la norma

Los primeros acercamientos de los niños a espacios digitales son a través de dispositivos táctiles. Esto ha llevado a que estos usuarios tengan problemas para manejar un setup de mouse y teclado.

Además, esta costumbre de interactuar con smartphones y tablets lleva a que se espere el mismo tipo de interacción en computadores de escritorio. A su vez, esto genera frustración al no lograr interactuar a través de estos gestos.

Usuarios que se identifican y diferencian

La diferencia de edad entre diferentes grupos también impacta. Podemos evaluar esto desde una perspectiva física, considerando los cambios físicos en niños de distintas etapas, o también desde lo psicológico: los niños diferencian cuando un producto está apuntando a ellos o a menores.

Diferencias de incluso uno o dos años pueden ser percibidas por estos usuario y generalmente reaccionan de forma negativa a contenidos orientados a públicos menores. Niños de 6 años se distinguen muchísimo más de uno de 4 o 5 que alguien de 45 con alguien de 40 años.

Diferencias con usuarios adultos

Si bien adultos y niños son usuarios totalmente distintos, no hay que obviar las bases del diseño UX para adaptarse a estos últimos. Claro que a estas debemos sumar consideraciones específicas.

Por ejemplo, el objetivo principal de los usuarios menores será generalmente entretenerse, mientras que el de los adultos será más práctico o relacionado a la comunicación y la comunidad.

Los niños también suelen abordar la navegación como algo más exploratorio. No tienen problemas buscando caminos alternativos para alcanzar sus objetivos. Sin embargo, los adultos prefieren seguir la ruta original.

Además, usuarios jóvenes prefieren la animación y el sonido, mientras que a los mayores, estos mismos elementos, les resultan usualmente desagradables.

Espacios digitales seguros

Hay ciertas prácticas que se recomiendan al diseñar interfaces seguras para niños. Por ejemplo, el uso de “puertas” que permitan reconocer cuando un adulto está navegando. Esto permite evitar que los niños accedan a transacciones o salgan a un navegador.

Además, se pone especial énfasis en evitar a toda costa la conexión con redes sociales. Esto solo trae riesgos al usuario final y no tiene sentido exponerlos a estos espacios.

Protegiendo la privacidad

Un factor importante que detectó el estudio de Nielsen Norman Group fue que los niños no distinguen la publicidad del contenido nativo. Es por esto que debemos ser especialmente cuidadosos con cómo tratamos estos elementos.

Claro que los niños también son mucho más conscientes sobre los datos que entregan en internet en comparación a los adultos. El estudio concluye que las campañas de sensibilización sobre estos temas están haciendo efecto, lo que es una noticia sorprendentemente positiva.

La comunicación visual es un elemento clave a la hora de generar empatía. Por eso mi trabajo busca que los usuarios puedan identificarse con los servicios digitales mediante la creación de un lenguaje gráfico específico, logrando un diálogo entre lo funcional y lo emocional; para así conseguir buenas experiencias.

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