Vida virtual: ¿cómo se han transformado los espacios digitales?
Conectividad

Vida virtual: ¿Cómo se han transformado los espacios digitales?

Durante los últimos meses, hemos hecho múltiples reflexiones en torno a lo que significa trabajar en modo remoto y gestionar tanto proyectos como equipos. Sin embargo, es claro que la vida cotidiana también se ha visto afectada. Aquí te contamos cómo la Internet está ayudando a las personas a mantenerse conectadas.

Vida Virtual

La crisis sanitaria que hoy afecta a millones de personas nos ha obligado a replantear muchas dinámicas. Herramientas como las videollamadas han pasado a formar parte del vocabulario popular. Pero, ¿cuáles son los alcances de esta situación en en el plano personal? Esta nueva vida virtual tiene su origen en la red de redes: la Internet.

No es extraño que nuestro comportamiento en línea haya cambiado. Actualmente, todas aquellas interacciones que nos parecían normales, hoy deben adaptarse a los entornos digitales. Celebrar cumpleaños, ir a un happy hour, tomar una clase e incluso votar. Estos cambios, si bien impactan el consumo de Internet, parecen además dar origen a un mundo virtual mucho más amable.

A fines de la década de los 90’ y principios de los 2000, antes de las redes sociales y los smartphones, navegar la web tenía otro significado. Muchas veces, esta simple acción estaba dirigida a encontrar personas con quieres compartir gustos similares. En medio de la pandemia, este afán parece renacer y muchos están recurriendo a la web en la búsqueda de comunidad.

Un regreso al mundo virtual

Antes de que las redes sociales nos volvieran fríos y distantes, conectarse a plataformas como Messenger, era un hecho casi anhelado. Hoy, nos encontramos ante una renovada disposición a formar relaciones digitales. Dinámicas como los talleres online e incluso las citas virtuales parecen estar floreciendo.

Hemos vuelto a apreciar a viejos amigos lejanos; pues la distancia entre ellos y aquellos que viven en nuestra misma ciudad ahora es la misma. La gente también se está volviendo análoga. El envío de postales, correos electrónicos y paquetes con distintos objetos o regalos han recuperado su popularidad de antaño.

Internet también solía ser un lugar donde se podía aprender sobre cualquier cosa. Esto, al punto que la sobrecarga de información se volvía abrumadora. Hoy, nuevamente, el aburrimiento ha llevado a muchos a reencontrarse con la Internet para aprender nuevas recetas, o cualquier otra habilidad -ya sea inútil o práctica-.

Un lugar más amable

Todos estos factores podrían explicar el hecho de que las interacciones en línea parecían, al menos, más pacíficas. Conceptos como el ciberbullying no tenían la relevancia -y la pésima fama- que tienen hoy en día. Pero, con los nuevos navegadores y el aumento del ancho de banda se multiplicaron los espacios para el discurso y el desacuerdo. 

Desde en punto de vista más positivo, la accesibilidad también ha ido creciendo y haciendo que nuestras vidas sean mucho más resistentes a las interrupciones. Sin estas actualizaciones, en otras palabras, estaríamos mucho más aislados en nuestro distanciamiento social.

Leah Lievrouw, profesora de la UCLA y experta en cambio social e Internet, explica que lo que está surgiendo es un sentido de comunidad sin precedentes. 

No es que la infraestructura física esté haciendo esto. Es lo que hacemos con esa tecnología.

Entonces, tal vez no es la Internet lo que ha cambiado con la pandemia, sino que nuestra relación con ella. Ahora que sentirnos conectados con el mundo es lo único que nos mantiene motivados a seguir, estamos re-evaluando nuestras relaciones y comunidades virtuales.

 

Investigamos las tendencias en proyectos y estrategias digitales para complementarlas con nuestra experiencia en artículos informativos. Nuestro objetivo es aportar al desarrollo del área, discutiendo la efectividad de las tecnologías y técnicas aplicadas.

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