Adaptación de la industria editorial a la era digital - Blog IDA Chile | Estrategia para el éxito de tu negocio
Día Mundial del Diseño Gráfico

Adaptación de la industria editorial a la era digital

¿Papel o pantalla? Durante los últimos años, la industria de los libros ha resistido diferentes transformaciones. Por eso, analizamos la evolución de la industria editorial y su sobrevivencia a la urgencia de la transformación digital.

En la actualidad, podemos encontrar libros en formato físico y en digital. Si bien al inicio de los ebooks, se anunció la muerte del libro en papel, hemos podido apreciar que coexisten en el mismo espacio.

Y es que con la digitalización de la información, no sólo cambió la forma de leer. También lo hizo la forma de hacer libros. Siendo el área de la industria editorial, la que mejor ha debido adaptarse al cambio.

Tras el Día Internacional del Libro, y a un día del Día Mundial del Diseño Gráfico, cruzamos ambas áreas para entender el contexto en que se mueve el diseño editorial y los libros, en la actualidad.

El libro como origen de la industria editorial

En 1450, en un pequeño taller de Maguncia en Alemania, un humilde orfebre, Johannes Gutenberg, tuvo la idea de fundir en plomo una serie de letras de todo el alfabeto en pequeñas piezas, llamadas tipos móviles,  las cuales juntaba en líneas para poder crear frases y oraciones completas. Estas líneas hechas de tipos móviles, eran entintadas y presionadas contra una hoja de papel, traspasando las siluetas de las letras a la hoja, creando así un original impreso.

Gutenberg no sabía el impacto que iba a generar lo que creó en su pequeño taller. Esta herramienta, revolucionaría lo que hasta ese momento era la producción escrita. La cual, pasó de ser hecha a mano por los monjes copistas, quienes demoraban meses en hacer un solo libro; a un proceso rápido y rentable, que con una sola matriz de tipos móviles, podía realizar muchas copias de la misma hoja en horas.

Este invento fue evolucionando y agilizándose con el tiempo, hasta lo que hoy conocemos como la imprenta moderna, la cual, a pesar de ser ejecutada por grandes máquinas, responde al mismo principio de una matriz entintada que es presionada sobre un soporte.

Este impulso revolucionario de la historia, fue el nacimiento de la industria editorial. Un área que se ha encargado de la producción de libros y revistas, hasta ahora, impresas. Sin embargo, esto también ha evolucionado.

Los efectos en el mundo editorial

Desde 1450 hasta finales del siglo XX, la industria editorial fue creciendo tanto comercial como tecnológicamente. Aparecieron softwares de edición que reemplazaron a los tipos móviles. La creación del computador, nuevamente cambió la velocidad y tipo de producción de la industria. Gracias a que posee en un sólo lugar, una cantidad no menor de tipografías. Sin embargo, fue la invención de Internet, a inicios del siglo XXI, la que terminó por revolucionar la industria editorial.

Con el tiempo, Internet fue interviniendo en distintos ámbitos y la industria editorial, que era tan fuerte, no fue la excepción. Comenzaron a aparecer las ediciones digitales: los e-books o libros electrónicos se volvieron famosos, por lo que ya no había la necesidad de que fueran impresos. Esto afectó considerablemente la producción del libro y, por consiguiente, su valor de venta.

Hoy pasan de la edición final y son subidos a alguna plataforma de venta online o e-commerce, desde donde pueden comprarse y descargarse. Ya no se requiere de imprentas, distribuidores ni puntos de ventas, lo cual ha afectado negativamente los comercios asociados a la industria editorial.

Todo esto causó temor en el mundo editorial, donde se creyó que la era digital, consumiría por completo la industria editorial impresa. Pero sabemos que no ha sido así.   

Un cambio de perspectiva

La llegada de la era digital trajo consigo nuevos canales de distribución de contenido y los medios tradicionales como la televisión, la radio o el periódico, dejaron de ser los únicos medios de acceso a información.

Las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram comenzaron a ser un gran medio para divulgar los contenidos de las editoriales de manera segmentada. También, debido a la comunicación recíproca,  permitieron conocer a las personas que estaban interesadas en sus contenidos. Esto permitió diferenciar el interés de las personas. Algunos podrían estar más interesados en suscribirse al newsletter de las editoriales, recibiendo en sus emails actualizaciones del catálogo, o sólo recibiendo alertas de nuevas publicaciones.

Coexistencia

La clave que intuitivamente las grandes editoriales adoptaron para poder aprovechar estas nuevas tecnologías y sobrevivir al cambio, fue comenzar a relacionar sus productos. Esta “conversación” se dió a través de un cruce entre la estrategia de marketing y su plan editorial, utilizando las redes sociales para segmentar el contenido.

Algunas revistas y periódicos entendieron de inmediato este nuevo cambio y comenzaron a adaptar su producción de contenidos impresos a digital. Tal como indica Ismael Nafría, el diario The New York Times entendió la urgencia del cambio y pusieron toda su voluntad en esa dirección. El segundo paso, fue convencer y educar a todo el personal sobre cómo se harían las cosas en adelante.

Otro gran cambio que sufrió el Times fue cuando comenzaron a comparar sus contenidos, con el entorno digital. Ellos notaron que su contenido era de alta calidad, pero no lograba penetrar en el público. Versus, otros medios, que producían contenidos misceláneos, que sí lograban llegar a sus públicos.

Ante esto, la solución fue obvia. El Times optó por crear un equipo de desarrollo de audiencias, un equipo de vídeo y apostar por el ‘branded content’. Lo que significó, comenzar a construir todo su contenido enfocado en sus usuarios y no para todo el mundo.

Por supuesto, todo esto lo hicieron sin dejar de producir el periódico.

Técnicas de integración

Otro gran ejemplo de la combinación de las nuevas tecnologías y la tradicional venta de libros en papel, es la famosa plataforma chilena de e-commerce Buscalibre. Esta es una distribuidora de libros internacional que vende en todo el mundo, sin ser dueños de un sólo ejemplar (similar a Uber).

Buscalibre se encarga principalmente de dos cosas: Primero, que todo usuario pueda tener acceso a la información técnica del ejemplar. Ya sean reseña, opiniones, valoración, títulos relacionados, vista previa, etc.  Tras esto, el servicio se encarga de facilitar al usuario, el título que desea comprar. Ya sea que este se encuentre dentro del país desde donde se cotiza o haya que importarlo.

Este medio es un factor muy favorable para la industria del libro, ya que permite la venta tanto nacional como internacional de sus productos, elevando también el nivel de facturación de las editoriales.

Servicios distintos, usuarios distintos

Hay que reconocer que la venta de libros online y la venta offline son dos cosas muy distintas,  que responden a usuarios con distintas necesidades. Por ejemplo: Un usuario que desee comprar un libro infantil, estará interesado en ver el interior del libro. Tanto por sus ilustraciones, como tipo de papel, lo que sólo es posible palpando el libro.

Por otro lado, un usuario que ya conoce el libro que desea comprar, precisamente porque tuvo la oportunidad de verlo en algún usuario, fue recomendado, o contempla solamente texto, probablemente preferirá la compra online sin pensarlo demasiado.

 

Links de referencia:

Adaptación a la era digital, La Nación.

La sobrevivencia de las letras en una era digital en que leer pasó de moda, Diario Concepción.

El diseño editorial en la era digital, Universidad de Palermo.

El futuro del libro en la era digital, Fundación Telefónica.

La comunicación visual es un elemento clave a la hora de generar empatía. Por eso mi trabajo busca que los usuarios puedan identificarse con los servicios digitales mediante la creación de un lenguaje gráfico específico, logrando un diálogo entre lo funcional y lo emocional; para así conseguir buenas experiencias.

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