Diseño de servicios

Movilidad urbana como servicio en las ciudades

Nuestros dispositivos inteligentes han transformado nuestra relación con la ciudad en que vivimos. Ante esto, debemos replantear cómo diseñamos servicios para la movilidad urbana.

Ilustración sobre "Ciudad y movilidad urbana como servicio"

A veces cuesta verlo con claridad, pero la movilidad urbana ha cambiado fuertemente en los últimos años en Santiago. Esta, evidentemente, seguirá cambiando en el futuro y lo hará a un ritmo cada vez más acelerado.

¿Qué tiene que ver esto con nuestras disciplinas? Creo que mucho. Este cambio se ha dado gracias a que llevamos siempre un smartphone capaz de acceder a la información o servicio que necesitamos en cualquier momento y lugar.

La consecuencia lógica ha sido que muchos de los bienes de consumo que percibimos como “bienes materiales que nos pertenecen” han mutado para comenzar a ser entendidos como servicios que utilizamos solo cuando los necesitamos a cambio de un costo monetario bajo.

Resolviendo problemas de la vida en la ciudad

Un claro ejemplo es la masificación de los sistemas de arriendo de bicicletas. Desde la aparición de BikeSantiago el 2013 hasta Mobike, uno de los más recientes. Este ha llenado de bicicletas estacionadas los lugares más concurridos de Las Condes, Providencias y Ñuñoa.

El cambio es evidente. Ya no necesito comprar una bicicleta ni hacerme cargo de su manutención o del espacio necesario para guardarla. Espacio que, para quienes vivimos en departamentos, es generalmente escaso y complicado.

Hoy es más fácil descargar una aplicación, elegir una modalidad de pago y en minutos ir en bicicleta al trabajo. Mi sensación final es que pago lo justo, acorde al tiempo de uso, pero he ganado mucho al liberarme de los problemas colaterales de poseer una bicicleta.

Reformulando el espacio en que nos movemos

Otro caso es Uber o Cabify, que no solo son el reemplazo natural de los taxis colectivos, los cuales no podrán evitar el cambio que está por venir y que más bien deberán buscar formas de sumarse al cambio.

Pero la meta real de estos servicios es otra. La meta es ser el reemplazo del viejo sueño americano del auto propio. La meta no es dejar a los taxistas sin trabajo, la meta es dejar a los automóviles sin chofer.

De paso, también buscan transformar al vehículo en un espacio de entretención, trabajo y, por sobre todo, en un espacio donde la información fluya con iguales o mejores capacidades que en nuestro smartphone u ordenador personal.

Es decir, será un lugar donde consumiremos información en todos sus formatos posibles. Un espacio para agendar reuniones o hacer todo lo que ya hacemos con un asistente virtual.

Cuándo y quiénes moverán la ciudad

Creo que el cambio llegará más pronto de lo que se cree. La competencia por dominar este naciente mercado ya está desatada.

Por un lado las empresas que podríamos denominar tecnológicas como Waymo (Google),  Apple, Intel o Baidu están desarrollando plataformas para ofrecerlas a terceros. Por otro lado, las empresas como Uber, Cabify o Lyft saben muy bien que la conducción autónoma y el machine learning cambiará completamente su negocio operativo y no quieren ceder terreno donde hoy son líderes.

También están las mismas empresas automovilísticas impulsando el cambio. Esto porque entienden que su futuro ya no dependerá solo de la venta de vehículos individuales. El futuro estará en la venta de flotas o, incluso, de la operación de las mismas.

Diseñando servicios para los ciudadanos en movimiento

Es probable que en una ciudad como Santiago esto parezca ciencia ficción, pero en ciudades como Singapur, Moscú y Detroit el futuro ya llegó. No tardará mucho antes que comience a llegar a estas latitudes.

La movilidad urbana está cambiando, la ciudad se está volviendo en un conjunto de servicios 24/7 y lo está haciendo justo en la palma de la mano, en las aplicaciones que los Arquitectos de información, los Diseñadores de Interfaz, los Diseñadores de Experiencia y los Desarrolladores ya deberíamos estar imaginando hoy.

Internet nos cambió la vida y el iPhone cambió paradigmas: eso no es nada nuevo. Hoy el procesamiento masivo de datos posibilita la automatización de tareas. Esto se expresa tanto en la conducción autómata como en la Inteligencia Artificial detrás de Siri o Alexa.

Debemos entender que, puesta esa capacidad en nuestros smartphone, en nuestros smartcar, smarttv o smart lo que sea ha transformado la forma que nos relacionamos con la ciudad y sus servicios. No hacerlo es no entender cuáles serán las necesidades laborales y de especialización que se requerirá en el futuro más próximo. Deberíamos estar preparados para asumir el desafío de cómo diseñar para el bien de los futuros usuarios y de las interfaces a las que ya no solo se accede mediante una pantalla.

Director de Desarrollo
Investigo lo último en tecnología web, para ofrecer soluciones innovadoras en los proyectos. Encargado de resolver problemas de integración en diversas API's, servicios y plataformas que operamos. Me gustan los proyectos perfectamente terminados, con código bien estructurado, simple y legible.

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